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sábado, 26 de noviembre de 2016

Gansos peculiares por El Oso

Esta mañana, 26 de noviembre, tras recibir la desoladora noticia de la muerte de Fidel, fui a la Laguna de El Oso con Juan Ramón y Jorge con un objetivo muy concreto...

El humedal rebosaba vida: cientos de anátidas como cercetas comunes (Anas crecca), patos cuchara (Anas clypeata), ánades silbones (Anas penelope) y rabudos (Anas acuta) se alimentaban en la laguna y prados circundantes. En las orillas, un numeroso grupo de correlimos comunes (Calidris alpina), acompañados por un chorlito gris (Pluvialis squatarola), correteaban por los limos mientras decenas de avefrías (Vanellus vanellus) y una aguja colinegra (Limosa limosa) buscaban sustento en los prados.
Algo más alejados del humedal, el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y el halcón peregrino (Falco peregrinus) otean la llanura desde sus posaderos, mientras grullas (Grus grus), ánsares (Anser anser) y una solitaria avutarda (Otis tarda) pacían en los campos de cultivo.

Entre los ánsares comunes (Anser anser), se encontraban las dos aves que buscábamos: dos barnaclas cariblancas (Branta leucopsis) que Víctor Coello había descubierto el día anterior. Estos gansos, más llamativos que sus parientes los ánsares, se reproducen en Groenlandia, las Svalbard y Siberia, e invernan en el Norte de Europa. Sin embargo, cuando el invierno arrecia en Europa, algunos ejemplares se mezclan con ánsares comunes y bajan hasta la Península Ibérica, donde el clima es más benigno. Es el caso de los dos ejemplares avistados en El Oso, que aunque vistos a gran distancia, nos permitieron disfrutar de ellos toda la mañana.

En el centro, dos barnaclas cariblancas (Branta leucopsis) rodeadas de ánsares comunes (Anser anser).
En el centro, dos barnaclas cariblancas (Branta leucopsis) rodeadas de ánsares comunes (Anser anser)

En el centro, dos barnaclas cariblancas (Branta leucopsis) rodeadas de ánsares comunes (Anser anser)


Pero la historia no acaba aquí. Mirando la laguna con el telescopio, me percaté de que había un pequeño grupo de cinco o seis ánsares en ella (el resto se encontraban en los prados aledaños), ¡y dio la casualidad de que uno de ellos era un ánsar careto (Anser albifrons)! Otro tipo de ganso que, al igual que las barnaclas, llega a la Península entre ánsares comunes huyendo del frío.


Ánsar carteo (Anser albifrons) entre ánsares comunes (Anser anser)
Ánsar carteo (Anser albifrons) entre ánsares comunes (Anser anser)

Ahora sí, la salida estaba completa.
Saludos.

domingo, 25 de enero de 2015

Pequeños y grandes matadores.

El pasado 25 de enero realizamos el censo de aves acuáticas invernantes en tres humedales de la provincia de Ávila, pero las aves de humedal no fueron las únicas protagonistas de la jornada. Desde las carreteras que nos llevaban hacia nuestros destinos, contemplamos multidud de aves, pero esta entrada va dedicada a dos especies en concreto.

Nada más salir de Zapardiel de la Cañada, cuando nos dirigíamos a Gamonal de la Sierra para censar el siguiente embalse, nos topamos con un pajarillo que a pesar de su apariencia inofensiva es capaz de ensartar ratones, lagartos y otros pajarillos en vallas y arbustos para así devorarlos. Me refiero al alcaudón real (Lanius meridionalis), un pequeño matador de nuestros campos.

Alcaudón real (Lanius meridionalis) en Zapardiel de la Cañada
Alcaudón real (Lanius meridionalis) en Zapardiel de la Cañada
Alcaudón real (Lanius meridionalis) en Zapardiel de la Cañada
Alcaudón real (Lanius meridionalis) en Zapardiel de la Cañada
Alcaudón real (Lanius meridionalis) en Zapardiel de la Cañada

Un camión espantó a nuestro amigo por lo que continuamos. Censados ya dos de los tres embalses que teníamos que censar, y en mitad de la Sierra de Ávila, nos topamos con otro matador, pero este era especial: se trataba del emperador de los matadores. Sí, me refiero al águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Posado en un chopo, dominaba su imperio en la sierra, mientras nosotros la fotografiábamos y contemplábamos emocionados. 

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) en la Sierra de Ávila
Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) en la Sierra de Ávila
Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) en la Sierra de Ávila
Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) en la Sierra de Ávila

Saludos.

jueves, 21 de agosto de 2014

¡El Adaja no defrauda!

Aprovechando que estoy en Ávila y el curso no ha empezado aún, el martes 19 de agosto por la mañana, decidí darme una vuelta junto al río Adaja, haber que caía...

Salí de casa a las 10:00 y empecé mi itinerario en el puente de la N-403. Andando hacia el Norte, por un camino que sigue el curso del río, veía mirlos, herrerillos, jilgueros, zarceros políglotas (entre los que vi un mosquitero, que no supe identificar) y hasta un papamoscas cerrojillo hembra. Un poco antes de llegar al puente romano o de piedra (no tiene nombre específico), me pasaron volando dos oropéndolas sobre mi cabeza.


Una vez que pasé el restaurante "El Molino de la Losa" el trayecto se empezó a animar. A mi derecha, tenía al río donde no daba a basto con los pajarillos. Herrerillos, carboneros, pardillos, pinzones vulgares, jilgueros, verdecillos, verderones, gorriones comunes y alguno más que se me escapa. A mi izquierda, tenía un baldío. Allí, posados sobre los matorrales que emergían de la tierra, un alcaudón común y hasta cuatro alcaudones reales meridionales (o reales a secas) custotiaban el terreno en busca de alguna presa, mientras un mosquitero musical se internaba en un arbusto y los abejarucos europeos revoloteaban en busca de algún insecto. También vi dos águilas calzadas y un busardo ratonero escudriñando los cielos. Desde allí hasta la Presa de Fuentes Claras, no hubo nada destacable (a excepción de otros dos papamoscas cerrojillos, un juvenil y otra hembra).


Papamoscas cerrojillo hembra, embalse de Fuentes Claras
Una vez en la presa, decidí adentrarme en el embalse que sucedía a Fuentes Claras: el embalse de las Cogotas. Comencé a caminar por la orilla Occidental del embalse, en dirección al Norte. Al poco rato apareció un solitario zampullín chico, seguido por los andarríos chicos, muy comunes en el Adaja en cualquier época del año. En las orillas lavanderas cascadeñas y blancas se alimentaban de lo que pillaban en el fango, y de vez en cuando, pasaban volando cormoranes grandes y garzas reales, y buitres leonados y milanos reales en los encinares que rodean el embalse. De repente, aparecieron volando cuatro aves. ¡Avocetas! A muchas personas que vivan en el Sur o en el litoral mediterráneo les parecerán aves habituales, pero verlas aquí en Ávila y sobre todo en el embalse de las Cogotas es toda una cita. Venían del Norte del embalse y se desplazaban en dirección Sur, pero en seguida cambiaron de dirección se volvieron por donde habían venido. Poco después, pasaron tres gaviotas sombrías volando.

Embalse de las Cogotas
Tras andar y andar llegué a un lugar en el que vi alrededor de 60 cormoranes grandes, 15 garzas reales, un par de garcetas comunes y una cigüeña blanca, que al rato salieron volando pues mi presencia les resultaba incómoda. Se hacía tarde, así que decidí marcharme. A la vuelta vi un juvenil de águila imperial ibérica sobrevolando los encinares colindantes junto a unos buitres leonados. Pero esa no fue la única sorpresa de la vuelta, pues justo después de ver al águila imperial, empecé a oir un chillido muy agudo. ¿Qué pájaro sería el responsable de tal chillido? Parecía que el autor de tal chillido (que se oía por todo el embalse) se encontraba en la orilla, tras una roca. Rodeé la roca y me quedé helado al ver al animal que producía ese ruido. ¡Una NUTRIA! No me lo podía creer, tenía una nutria a dos metros de mi, pero eso no era todo, lo más curioso y emocionante a la vez es que mi presencia no parecía incomodarla, es más se dejó grabar y fotografiar con el móvil!

Algunas fotos:





(En breve subiré los vídeos que hice)


El que no parase de chillar y no le importase que estuviera al lado suyo, se debe a que era un juvenil. Durante los (aproximadamente) 20 minutos que estuve contemplándola, oí como otra nutria (aparentemente en la otra orilla) contestaba a sus chillidos. Se trataría de su progenitor, que andaba buscándola.

Dejé a mi amiga la nutria, y reanudé mi marcha hacia el hogar. Desde allí hasta el final del trayecto sólo puedo destacar dos gaviotas reidoras (con plumaje invernal) descansando en la orilla del embalse y una curruca carrasqueña hembra entre un arbusto que se encontraba en la orilla del embalse de Fuentes Claras.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Día Mundial de las Aves en El Oso

La mañana del 7 de octubre de 2012, estuve observando aves en la Laguna de El Oso para conmemorar el Día Mundial de las Aves. Pero esta vez fui con Juan Ramón Cuervo, el presidente de la Seo-Ávila y Jorge Leonor, mi ex profesor de educación física.
Antes de llegar a la laguna, vimos una gallineta, algunos ánades reales y unos cuantos ánsares comunes que liberan las personas del pueblo en las charcas que hay junto al taller de neumáticos.
Llegamos a la laguna sobre las 9:30, entramos en el observatorio y estuvimos ahí hasta las 13:30 observado el humedal y su entorno con unos telescopios. Nada más llegar vimos un buen grupo de ánades reales, cercetas comunes, patos cuchara, una avoceta y dos aguiluchos laguneros.
A escasos metros del observatorio, había varias especies de paseriformes como jilgueros, pardillos, gorriones, pechiazules, tarabillas, etc. Juan Ramón y Jorge hicieron muchísimas fotos de estos pajarillos.
Más tarde, en la laguna, apareció un buen grupo de avefrías, algunos aguiluchos pálidos y localicé tres chorlitejos grandes. Además, aparecieron unas aves que me hizo muchísima ilusión ver. Cuatro ortegas que bebían agua en la laguna bajo la atenta vigilancia de un buitre negro, que parecía custodiar la laguna. No esperaba verlas en esta época del año, así que sorprendí mucho cuando las vi, pues pensaba que sólo había en verano.
Cuando estábamos a punto de irnos, apareció un águila imperial ibérica perseguida por una rapaz misteriosa, que creemos que era un azor. Jorge hizo unas fotos espectaculares del águila. Cuando estábamos recogiendo todo nuestro arsenal de pajareo, nos encontramos con Mario, un ornitólogo que conoció Juan Ramón en el embalse del Voltoya. Tras una larga y productiva jornada, volvimos a casa. Saludos.