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martes, 23 de junio de 2015

Sorpresas en los Serones.

 El sábado 20 de junio, decidí pasar lo que quedaba de día en el embalse de los Serones o del Voltoya, pues aunque el paso de la mayoría de las especies de aves a tocado a su fin con el inicio del verano, confiaba en ver algo interesante. Llegamos a las 20:30 aproximadamente, y las primeras sorpresas no se hicieron de rogar. Desde la carretera de El Espinar, que atraviesa el embalse, vimos dos sisones (Tetrax tetrax) machos alimentándose junto a cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) en los pastizales al Sur del embalse. La distancia era enorme, por lo que solo pude hacer fotos puramente testimoniales:

Sisón (Tetrax tetrax) en Campo Azálvaro.
Sisón (Tetrax tetrax) en Campo Azálvaro.
Sisón (Tetrax tetrax) en Campo Azálvaro.
Sisón (Tetrax tetrax) en Campo Azálvaro.

Aún emocionado por este avistamiento, vi a través del telescopio tres estérnidos sobrevolando la cola del embalse, a una distancia enorme de donde yo me encontraba. Con vientre y parte inferior de las alas blancos y parte superior gris, volaban casi a ras del agua. En un principio los identifiqué como fumareles cariblancos, pero tras hablar con expertos y comparar imágenes de varios estérnidos, determiné (o mejor dicho, determinamos) que se trataban ni más ni menos que de ¡charranes comunes (Sterna hirundo)! Aunque ya se les había citado en el embalse, se trata de una cita extraordinaria. Además, yo nunca los había visto en Ávila, pues se trata de una especie muy escasa y puntual en nuestra provincia.

Al día siguiente, el 21 de junio, el día más largo del año, volví al humedal, pero esta vez en lugar de "instalarme" en la carretera que atraviesa el embalse me instalé en una colina tras la cola, al Sur de la masa de agua. Nada más llegar, me llamó la atención un bando de unas 30-40 chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) que volaban a gran altura en dirección Oeste. Mientras, en la cola, un barrido rápido con el telescopio me permitió ver un buen grupo de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia), cuatro gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus), tres garcetas comunes (Egretta garzetta) y aves típicas del embalse como garzas reales (Ardea cinerea), ánades azulones (Anas platyrhynchos), fochas comunes (Fulica atra) y gallinetas (Gallinula chloropus). Pero rápidamente entró en escena un ave, cuanto menos, singular: la pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica). Se trata de un estérnido escaso pero anual, que todos los veranos aparece en bajo número en el humedal. Un adulto sobrevoló la cola del embalse cazando insectos para al poco rato posarse junto con unas gaviotas reidoras. Con telescopio se la veía bien, pero a la hora de hacer fotos... Os dejo la "mejor":

Pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica) en el embalse de los Serones
(se aprecia la mancha negra que va del pico a la nuca, característica de la especie).
El resto de la tarde transcurrió sin novedades, pero cuando el sol estaba a punto de desaparecer y finalizar así el día más largo del año, las aves que habían pasado la tarde posadas comenzaron a volar de un lado para otro de la cola, bien alimentándose o bien buscando un lugar propicio para pasar la noche. Pude ver durante un buen rato a la pagaza cazando insectos y riñiendo con las gaviotas de vez en cuando. Ya cuando nos íbamos, apareció de entre las garcetas una espátula (Platalea leucorodia). Avistamiento muy curioso pues, aunque en paso está bien repartida por la provincia, en verano escasean bastante (en esta época, solo se las puede ver en el embalse de Rosarito).

Atardecer en Campo Azálvaro.

El pescado estaba vendido, así que nos marchamos. Pero aún quedaba una sorpresa, una sorpresa azul...
Volviendo a la ciudad, vimos posada sobre el tendido eléctrico una pareja de carracas europeas (Coracias garrulus). Eran las 22:00 pasadas y el sol se había ocultado tras la Sierra de Ojos Albos, así que solo tuve la luz suficiente para identificarlas. Cuando llegamos al embalse dimos la vuelta para volver a verlas mejor, pero habían desaparecido...

Habrá que volver, a intentar ver las carracas de nuevo y descubrir las sorpresas que encierra este embalse.

Un saludo.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Embalse de Serones y Valle del Río Tuerto

Mapa

El pasado día 3 de septiembre me pasé, en compañía de Jorge y Juan Ramón, por el embalse de Serones o del Voltoya para ver si veíamos alguna de las "joyas" que el paso postnupcial suele brindar en el embalse.

Llegamos sobre las 19:00, quizá más tarde, y nada más bajarnos del coche pudimos ver dos gaviotas reidoras, tres gaviotas sombrías y varios somormujos lavancos.
Después, nos dirigimos a la parte derecha del puente, desde la que teníamos una buena perspectiva de toda la parte Sur del embalse. En la cola pequeña (la del Río Tuerto) vimos avefrías, garzas reales, fochas comunes, ánades azulones, cormoranes grandes, un archibebe claro y, posado sobre un poste, uno de nuestros objetivos, ¡el águila pescadora! Todos los años por estas fechas para en Serones para al cabo de unos días desaparecer y continuar con su migración. Pensar que en un mes, el águila que vimos podría estar en Guinea...
Además de las aves ya mencionadas, vimos un andarrío chico, dos chorlitejos grandes,  garcetas comunes, más somormujos lavancos y cormoranes grandes y un zampullín chico. Fue en la cola grande (la del Río Voltoya), en los márgenes del embalse, donde vimos al otro objetivo de la salida ¡cigüeñas negras! Concretamente un bando de 6, descansando en la orilla. Ya la había visto (en este mismo lugar) antes, pero sólo vi un ejemplar volando y no tuve tanto tiempo como esta vez para disfutar de ella.

Embalse de Serones y tierras aledañas.

Algunas aves observadas en el embalse: de izquierda a derecha;
cormorán grande, garza real, zampullín chico, águila pescadora, avoceta,
garceta común, somormujo lavanco, gaviota sombría y cigüeña negra.

Cumplidos nuestros dos objetivos, cojimos la carretera que va hacia Navalperal de Pinares. Desde ella, y cerca de la cola del embalse vimos chovas piquirrojas, alcaudones reales y un aguilucho cenizo. Finalmente, llegamos a lo que podríamos llamar el "Valle" del Río Tuerto, ya en la provincia de Segovia. Allí pudimos contemplar a los primeros paseriformes en paso, que descansaban en el tranquilo valle antes de cruzar el Sistema Central, además de otras aves sedentarias.  Papamoscas cerrojillos y grises, mosquiteros comunes, tarabillas comunes, currucas zarceras, un zarcero políglota, escribanos montesinos, gorriones chillones y los que más ilusión me hizo ver, dos colirrojos reales hembras. También vimos algún buitre negro y leonado sobrevolar el cielo y tres ciervos rojos se asomaron por una ladera probablemente con intención de bajar a beber al arroyo.

"tres ciervos rojos se asomaron por una ladera..."
Valle del Río Tuerto



lunes, 16 de junio de 2014

Más aves para la lista...

El pasado sábado 14 de junio, volví al pequeño "cañón" que el río Voltoya erosionó en tiempos pretéritos en la Sierra de Ojos Albos, cerca de Urraca-Miguel.

Pues bien, nada más bajarme del coche, observé una especie que, aunque es muy abundante en nuestras ciudades y pueblos, era la primera vez que la veía por esa zona: la golondrina común. Mientras andábamos, empezaron a apercer los abundantísimos alcaudones comunes y cogujadas comunes, además de otra especie, también nueva, pero muy "vulgar", el avión común.

No empezamos a ver aves interesantes hasta subida la cuesta inicial, cuando apareció un buitre negro (fáciles de ver por esta zona) junto con otra rapaz menor que no pude identificar. Más adelante, hicieron acto de presencia algunos escribanos hortelanos, especie nueva cuya presencia nos acompañaría durante el resto del trayecto. Sobre una roca, vi una silueta, la "apunté" con los prismáticos y resultó ser un roquero rojo macho, en compañía de un escribano montesino también macho. Roqueros y escribanos son, en mi opinión, algunas de las aves más bellas de la montaña, y nunca me cansaré de verlos. Más tarde, una tarabilla común macho, se unió al roquero. Sobre el río, vi volar una abubilla. 

Continuamos caminando en compañía de los ya mencionados escribanos hortelanos y pardillos, otra especie muy abundante. Al final, llegamos a una zona en la que las paredes rocosas del cañón se acercaban y se podía ver relativamente cerca la pared opuesta. Había varios aviones roqueros, que no paraban de revolotear alrededor de la cárcava, cazando insectos para después llevárselos a los nidos donde sus crías los esperarían impacientes. Sobre una atalaya, había posado un roquero solitario hembra, otra especie nueva para mi lista de aves del lugar. Más tarde, detecté a un macho de esta misma especie en las cercanías de la cárcava. También vi a una pareja de chovas piquirrojas, a las que enseguida perdí de vista. Como curiosidad, había un gran nido (posiblemente abandonado) de cigüeña negra o rapaz sobre un saliente de la pared rocosa.

Cárcavas

El sol se estaba escondiendo, por lo que pusimos rumbo hacia el coche. Por el camino, vi tres aves que no sólo eran nuevas para la lista, sino también para mi, pues nunca antes las había visto. Una de ellas fue la bisbita campestre. Aunque yo no soy muy de bisbitas, me hizo especial ilusión verla, quizá porque de frente me recordó a las gigantescas alondras ibis de los desiertos de África y Asia. Aunque son especies totalmente diferentes, la palidez del bisbita campestre me hizo pensar en los aláudidos gigantes del desierto...  La siguiente especie, aunque no es rara por estos lares durante la época estival, tampoco la había visto antes: me refiero al alcotán. Un precioso ejemplar adulto sobrevoló el cañón durante un buen rato para después volver por donde había venido. Fue sin duda una de las aves "estrella" de la salida. Con la tercera ave nueva tuve un encuentro muy efímero. Apenas la ví salir de los arbustos para, al instante, volver a internarse en ellos. Estoy hablando de la curruca mirlona, difícil de observar por su comportamiento huidizo.

Durante el camino de vuelta, también pude ver un cuco, escribanos hortelanos, palomas torcaces, alcaudones comunes, trigueros y unas cuantas golondrinas y aviones comunes. 
Llegamos al coche y nos volvimos a casa con unas cuantas especies nuevas para la lista.

Ganado ovino en las inmediaciones del cañón


Algunas aves observadas durante la salida: de izquierda a derecha;
buitre negro, abubilla, avión roquero, roquero solitario,
alcaudón común, escribano montesino, chova piquirroja, alcotán,
curruca mirlona, bisbita campestre, roquero rojo, escribano hortelano.
Here are some birds seen in Ojos Albos mountains (Avila, Spain): Cinereous vulture, hobby, hoopoe, woodchat shrike, common chough, ortolan bunting, rock bunting, common rock trhush, blue rock trhush, western orphean warbler, meadow pipit, crag martin, stonechat, etc

domingo, 15 de junio de 2014

Excursión a las Arribes del Duero

El pasado Puente de Mayo, hicimos una excursión, de dos días, a las Arribes del Duero.

Empezamos la excursión en el pueblo portugués de Miranda do Douro, del que partía una ruta en barco por el río Duero. Desde el barco que recorría las aguas internacionales que hay entre los dos países ibéricos, España y Portugal, pudimos ver aviones roqueros, golondrinas dáuricas y vencejos reales que sobrevolaban el río deleitándome con sus acrobacias. En los roquedos, roqueros solitarios y tarabillas comunes buscaban algún insecto que llevarse a la boca mientras los cielos eran custodiados por chovas piquirrojas, cernícalos vulgares, buitres leonados, un águila real juvenil y un águila perdicera. 


Cárcavas en Miranda do Douro

Pasamos la noche en Aldeadávila (Salamanca), y al día siguiente fuimos al Mirador de las Janas, en la localidad de Saucelle, donde vimos más buitres leonados, alimoches, milanos negros y aves paseriformes como cogujadas comunes, trigueros, tarabillas comunes y un escribano hortelano hembra.

Después, fuimos al Pozo de los Humos, donde apenas vimos aviones roqueros y algún buitre leonado, pero por el camino que hay desde el pueblo hasta el Pozo (hay dos caminos: uno en choche y otro a pie, nosotros fuimos a pie) vimos tarabillas comunes, trigueros, jilgueros, verdecillos y hasta tres
preciosas oropéndolas. 

Pozo de los Humos
Después de comer, cogimos otro barco desde Aldeadávila, desde el que no vimos nada nuevo: más aviones roqueros, más buitres leonados, alguna chova piquirroja, algún cormorán grande y otra oropéndola.

Pared rocosa en Aldeadávila