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domingo, 21 de septiembre de 2014

Estrenando cámara...


Laguna de El Oso (El Oso, Ávila)

Hoy, 21 de septiembre, Juan Ramón, Jorge y yo nos hemos acercado a la Laguna de El Oso a ver que se dejaba ver por ahí. Pero esta salida ha sido totalmente diferente a cualquier realizada con anterioridad, porque esta vez, yo estrenaba mi nueva cámara (una Canon sx50). 

Ánades azulones sobre la la

Llegamos allí sobre las 08:30, y empezamos el día en el observatorio nuevo, el que está cerca de la embotelladora. Allí, las aves que más abundaban eran los paseriformes: papamoscas cerrojillos, mosquiteros musicales, currucas capirotadas, trigueros, un alcaudón real, etc.

Papamoscas cerrojillo
Mosquitero musical
Curruca capirotada (macho) 
Curruca capirotada (macho) 
Alcaudón real 
Triguero
Triguero

Pero el ave más destacable que vimos desde ahí fue un ave que no esperábamos ver y que yo nunca había tenido el privilegio de observar: ¡un torcecuello!. La mala luz impidió hacerle buenas fotos, pero como testimonio, sirven.

Torcecuello
Torcecuello
Torcecuello

También pudimos ver un bando de cinco avutardas (aves más bien escasas en esta zona de La Moraña), ánades azulones, cercetas comunes y aguiluchos laguneros. En cuanto a mamíferos, un zorro rojo y una liebre ibérica.

Zorro rojo
Zorro rojo

Pasado un buen rato, nos marchamos de allí y nos fuimos al otro observatorio. En el camino, pude fotografiar cornejas negras, grajillas, perdices rojas y un cernícalo vulgar.

Corneja negra
Corneja negra
Perdices rojas
Cernícalo vulgar (macho)
Grajilla
Grajilla

Llegamos al observatorio viejo. En la laguna no había mucho movimiento: ánades azulones, ánsares comunes (los llamados "mancones", es decir, ejemplares que las gentes del pueblo sueltan en la laguna para que se asilvestren), algún aguilucho lagunero que de vez en cuando levantaba a los ánades y una espátula. Además, bandos considerables de gangas ortegas y avefrías volaban alrededor del observatorio y la laguna hasta que decídían posarse en las tierras aledañas al humedal. En frente del observatorio, vimos también una agachadiza común.

Aguilucho lagunero 
Aguilucho lagunero, ánsares comunes y ánades azulones
Aguilucho lagunero

Pero los protagonistas del observatorio viejo fueron los paseriformes. Gorriones molineros, buitrones, tarabillas comunes, carriceros comunes y demás avecillas se posaban en los juncos y vallas que teníamos a nuestra izquierda. Jorge afirmó haber visto un carricerín común, pero yo no le vi. Pero los que más destacaron, por su belleza y su escasez en la región, fueron dos: la tarabilla norteña y el pechiazul. Ambas especies (sobre todo el pechiazul) se posaron muy cerca de nosotros, lo cual permitió que pudiéramos fotografiarlas como es debido.

Tarabilla norteña
Tarabilla norteña
Tarabilla norteña
Pechiazul
Pechiazul
Pechiazul

A las 11:30, nos fuimos, no sin antes fotografiar a un buitre negro siendo acosado por unas grajillas.


Buitre negro y grajillas
Buitre negro y grajillas

No podría haber estrenado mejor mi nueva cámara.

Saludos.

Here are some birds seen in El Oso lagoon (El Oso, Avila, Spain): common teal, mallard, marsh harrier, black vulture, common kestrel, spoonbill, great bustard, red legged patridge, common snipe, lapwing, black bellied sandgrouse, eurasian wryneck, whinchat, bluethroat, blackcap, black crow, jackdaw, pied flycatcher, corn bunting, iberian grey shrike, willow warbler, tree sparrow, etc.

martes, 17 de junio de 2014

Un paseo a Sonsoles.

Puesto que el curso está tocando a su fin y las aulas están prácticamente vacías, sin materia que avanzar, me "escapé" de clase y me fui con un amigo mío andando hasta el Santuario de Sonsoles, no sin antes pasar mi casa para coger mis prismáticos...

El camino empieza siguiento el cauce del, ahora seco, río Chico. Por allí pudimos ver, las aves típicas del lugar, lavanderas blancas, jilgueros, cernícalos vulgares, verdecillos y un macho de curruca capirotada. 
Continuamos andando hasta llegar a cultivos y eriales que preceden a la empinada cuesta que hay que subir antes de llegar al Santuario. Durante este tramo, nos acompañaron cigüeñas blancas, cogujadas comunes, collalbas grises y algunas terreras comunes. 


Cultivos y eriales, con Ávila al fondo
Una vez en la ya mencionada cuesta, los pardillos y las tarabillas comunes relevaron a los aláudidos y a las collalbas. Las tarabillas, no paraban de ir y venir de los arbustos circundantes. Se posaban, se iban, volvían a posarse con un insecto en la boca, y se volvían a ir. Llegamos al Santuario, desde el que se veía toda Ávila, así como a los milanos negros y buitres leonados que la vigilaban desde los cielos. 


En los jardines del Santuario, gorriones comunes, pardillos, verdecillos, verderones, jilgueros y demás paseriformes revoloteaban buscando sustento que llevarse a la boca. Estábamos sentados en un banco cuando, de repente, vi un ave de tamaño medio atravesando los pocos árboles que hay por allí. ¡Una oropéndola! Fui en su busca, pero antes de que yo pudiera localizarla entre las copas de los árboles, salía volando para esconderse entre la espesura. Estuve un buen rato viéndola como pasaba sobre mi cabeza para después volver a perderla, hasta que se posó en la rama de un pino. No se estuvo mucho rato quieta, pero yo tuve tiempo de sobra para deleitarme viéndola desde tan cerca y posada, pues la había visto anteriormente, pero siempre en vuelo. 

Santuario de Sonsoles
Tras descansar un rato, iniciamos el camino de vuelta. Vimos prácticamente lo mismo: en la cuesta, los mismos pardillos y tarabillas, en los campos, las mismas collalbas y aláudidos, etc. Sin embargo, en uno de los matorrales de la cuesta, junto a una tarabilla común, vi una curruca zarcera macho (que si la había visto anteriormente, no lo recuerdo, pues hasta hace poco no me fijaba en los paseriformes...) Cerca de los cultivos y eriales, en un matojo, vi un sílvido que no supe identificar, pero que supongo que sería un zarcero. Por lo demás, no hubo ninguna novedad respecto a aves.

Fue un camino muy agradable, quizás porque la compañía (tanto humana como ornítica) era buena. Mereció la pena.