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sábado, 9 de mayo de 2015

Águila pescadora en el embalse de las Cogotas

Embalse de las Cogotas

Hoy, 9 de mayo de 2015, decidí darme una vuelta por el Adaja, pues hacía casi dos semanas que no lo visitaba, y ahora en paso, puede caernos cualquier cosa. Fui concretamente al embalse de las Cogotas, donde el agua había cubierto casi por completo las orillas por las que era fácil moverse hace unos meses. Había poco movimiento en el embalse: un somormujo lavanco (Podiceps cristatus), ánades azulones (Anas platyrhynchos), andarríos chicos (Actitis hypoleucos), garzas reales (Ardea cinerea) y una garceta común (Egretta garzetta), ya no quedaban ninguno de los cormoranes y gaviotas que nos acompañaron durante el invierno. Pese a no haber gran cosa, decidí quedarme un rato más y, de repenté, atisvé la figura de una gran rapaz que sobrevolaba las aguas del pantano. ¡Un águila pescadora (Pandion haliaetus)! Sabía que ya se la había citado alguna vez en este humedal, pero yo era la primera vez que la veía. Venía volando del Sur, descendió e hizo amago de lanzarse a pescar, después siguió su viaje hacia el Norte. Me dejo de cháchara y vamos con las fotos:

Águila pescadora (Pandion haliaetus) en las Cogotas.
Águila pescadora (Pandion haliaetus) en las Cogotas.
Águila pescadora (Pandion haliaetus) en las Cogotas.
Águila pescadora (Pandion haliaetus) en las Cogotas.
Águila pescadora (Pandion haliaetus) en las Cogotas.

Para arrebatar protagonismo a la pescadora, a lo largo de la mañana también aparecieron una tórtola europea (Streptopelia turtur) y una pareja de oropéndolas (Oriolus oriolus).

Oropéndola (Oriolus oriolus) en las Cogotas.

Saludos.
Embalse de las Cogotas


domingo, 22 de diciembre de 2013

Desierto en el Embalse de Rosarito




El 21 de agosto del 2012 mi padre y yo fuimos al Embalse de Rosarito. Llegamos a las 8:00 y como siempre, aparcamos el coche junto al muro y continuamos andando detrás de éste. El embalse estaba prácticamente seco. Lo que hace unas semanas era el lecho de un embalse, ahora era un desierto arenoso.
Desde el muro era imposible ver aves porque se concentraban en las zonas de agua que quedaban, que estaban en el centro del embalse.
Así que mi padre y yo pasamos al lecho del embalse a través de un hueco que había en el muro. Nada más salir del muro llegamos a lo que fue un cabo con pinos y basura desde el que vimos un reducido grupo de cigüeñuelas, decenas de chorlitejos chicos y gaviotas reidoras y algunos somormujos lavancos, ánades reales y garzas reales. Y como no, paseriformes como cogujadas, cornejas, rabilargos o herrerillos.
Continuamos andando por las interminables orillas arenosas hasta llegar al siguiente cabo. Desde allí vimos orillas fangosas y pedregosas con enormes grupos de limícolas mixtos en los que había  chorlitejos chicos y patinegros, gaviotas reidoras, gaviotas patiamarillas y andarríos chicos y grandes. Además de grupos de cormoranes, ánades reales, garcetas y garzas descansando en la orilla bajo la atenta vigilancia de un milano negro.
Le dije a mi padre que nos internásemos en el lecho seco del embalse porque veía una charca entre las arenas en las que podría haber aves. Pero mi padre me dijo que allí no había ninguna charca. Era cierto, no había una charca, era un espejismo.

 

Volviendo al coche vimos casi todo lo que habíamos visto antes. Me llamo mucho la atención el elevado número de chorlitejos que había. Ya en el coche, vimos volar sobre nosotros un aguilucho cenizo hembra que finalizó nuestra visita al embalse de Rosarito. Saludos.