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miércoles, 20 de agosto de 2014

Turquía III: Estambul

Los últimos tres días de mi estancia en Turquía los pasé en Estambul, que en tiempos pretéritos fue la capital de algunos de los imperios más grandes y poderosos de su época. No hay mucho que decir sobre las aves de este lugar, así que seré breve.

Aves "extraordinarias" para mi pues en España no las hay, eran las tórtolas senegalesas y las cornejas cenicientas (estas úlimas ya las había visto en Irlanda y Pamukkale, pero me seguían pareciendo exóticas). Puesto que se comportaban como cualquier gorrión o paloma feral en España, les pude hasta hacer fotos con el móvil (sobre todo a las tórtolas)

Tórtola senegalesa
Tórtola senegalesa
Tórtola senegalesa
Tórtolas senegalesas
Tórtola senegalesa
Tórtola senegalesa
Tórtola senegalesa

Corneja cenicienta
Otras aves que destacaron durante mi visita fueron los vencejos reales y las cotorras alejandrinas. Los primeros, se veían por toda la ciudad, en ocasiones volando junto a vencejos comunes. Las segundas, en casi cualquier zona verde de la parte europea, sobre todo en los jardines del Palacio de Topkapi, donde abundaban. En dicho jardín, también vi pinzones vulagares.

Palacio de Topkapi
Había leido que en el Estrecho del Bósforo se veían pardelas mediterráneas, pero yo tan solo vi gaviotas patiamarillas y cormoranes grandes. También impresionaban los enormes bandos de cigüeñas blancas que de vez en cuando se veían por la ciudad, pasando de Europa a Asia.

Estrecho del Bósforo y Mar de Máramara.




Turquía II: De Konya a Pamukkale y Éfeso

Tras la visita de Cappadocia, nos dirigimos a Konya. Una vez allí, visitamos el mausoleo de Mevlana Rumi, el fundador del sufismo. No me extenderé más en este tema pues esto no es un blog de viajes, de historia o de religión, es de aves y naturaleza, así que vamos a lo que nos interesa...

Fue algunas horas después de salir de Konya en dirección a Pamukkale cuando empecé a "cebarme" con las aves. No sé el lugar exacto, pues íbamos en autobús, pero las aves que citaré a continuación las vi un poco antes de pasar junto al lago Acigöl. Sobre los tendidos électricos y los arbustos que había junto a la carretera, pude ver tres tipos de alcaudones: alcaudón común, dorsirrojo y... ¡chico! Vaya bimbazo, pensé, sin saber que aún me esperaban unos cuantos más. A medida que avanzábamos hacia el Oeste, en los tendidos eléctricos aparecían carracas europeas (vi unas tres o cuatro en todo el camino) y cernícalos primilla, pero no un grupito, sino decenas y decenas de primillas. Hubo un momento que durante por lo menos un kilómetro entre poste y poste eléctrico había como mínimo cuatro primillas. Y no exagero. Fue sin duda, la mayor concentración de estas aves que he visto en mi vida, y dudo que en España se pueda gozar de este espectáculo.

Aún con la emoción de las carracas y los primillas, pasamos junto al lago Acigöl. Allí vi pequeños grupos de flamencos y ánades reales, y sobre unas islas un grupo de charranes que no pude identificar debido a la gran distancia a la que se encontraban y al movimiento del autobús. De lo que si pude gozar fue de un bando de tarros canelos, una especie que no esperaba ver y que sin duda fue una de las especies estrella del viaje, y del verano, y del año. Otras aves que nos acompañaron durante todo el trayecto fueron los busardos moros y esteparios.


Llegamos a Pamukkale por la noche. Al día siguiente, fuimos, muy temprano para evitar el calor, a las ruinas de Hierápolis. Allí vimos collalbas grises, cogujadas comunes, trepadores rupestres, cornejas cenicientas, arrendajos, pinzones vulgares, jilgueros, tórtolas turcas, verdecillos, un mochuelo, un papamoscas gris y una golondrina dáurica entre milenios de historia, entre las ruinas de lo que antaño fue una importante ciudad, debido a sus espectaculares cascadas de color blanco, que supuestamente curaban cualquier tipo de enfermedad. Justo cuando nos íbamos, en la salida del complejo, vi una collalba "rara" (vamos, que no era ni gris ni rubia) posada sobre una piedra. Me costó un poco identificarla, tuve que sacar la guía, pero al final me di cuenta de que se trataba de un collalba de Finsch hembra. En el mismo sitio vi otras collalbas, que ni me dio tiempo a mirar con los prismáticos por las prisas del viaje organizado.




Después fuimos a Éfeso, donde tan solo vimos tórtolas turcas y un arrendajo, pues eran las tres de la tarde y hacía 40º...



Here are some birds seen during the journey between Konya and Pamukkale (Acigöl lake, Anatolian plains): Lesser grey shrike, red backed shrike, woodchat shrike, european roller, lesser kestrel, long legged buzzard, steppe buzzard, greater flamingo, ruddy shelduck, mallard, etc

Here are some birds seen in Pamukkale - Hierapolis: Western rock nuthatch, red rumped swallow, northern wheatear, Finsch's wheatear, crested lark, pied crow, hopooe, little owl, spotted flycatcher, jay, etc

jueves, 17 de julio de 2014

Aves por Irlanda

Como ya anuncié en una entrada anterior, he pasado tres semanas en Irlanda. He estado, del 23 de junio al 14 de julio, en un "campamento" para aprender inglés.
Pero no todo era perfeccionar mi inglés, pues también tuve muchas ocasiones para ver aves...

No se puede hablar de las aves de Irlanda (o al menos de Ballina, el pueblo al Noroeste del país en el que me encontraba) sin mencionar a los córvidos. Nunca había estado en un país en el que este tipo de aves fueran tan abundantes. En este grupo, los protagonistas eran las cornejas cenicientas. Cornejas bicolores, no muy difíciles de ver por Ballina y las otras localidades por las que nos movimos. Más abundantes y que las ya mencionadas, eran las grajas y grajillas. Eran muy confiadas, más que aquí. Las primeras eran las que más me llamaban la atención, pues por Ávila son aves que escasean...

Otras aves muy abundantes eran las lavanderas enlutadas. Más oscuras que nuestras lavanderas blancas, se podían ver por todos lados, es imposible ir a Irlanda y no verlas.
Ballina es atravesada por un "río", que más bien una ría, pues el nivel de agua de dicho "cuerpo de agua" (no se como llamarlo) sube y baja por la acción de las mareas.
El caso es que este río o ría se llama Moy, y todas las mañanas tenía que atravesarlo para llegar al colegio en el que teníamos clase por las mañanas. En este río solía ver lavanderas cascadeñas, aviones zapadores (ave que me extrañó ver, pues no sabía que la hubiera por aquí) y de vez en cuando cisnes vulgares (probablemente ferales o asilvestrados), ánades azulones y garza reales. También destacar el avistamiento de focas comunes en dos ocasiones.

El Moy junto a la catedral de Ballina
Un día, fuimos a dar un paseo en bicicleta por un bosque junto al Moy. Vimos (aparte de los omnipresentes córvidos y lavanderas) gaviotas reidoras y
argénteas, cormoranes grandes, garzas reales, ánades reales, avocetas y un gavilán.

También hicimos alguna excursión a otros pueblos y ciudades cercanas. Galway era una de ellas. En esta ciudad, las gaviotas reidoras y argénteas se comportaban como palomas en los parques. En Galway, me sucedió algo relacionado con las aves que no se si calificarlo de curioso, ridículo...
Me encontraba en una zona de canales cercana a la catedral fotografiando a las gaviotas ya mencionadas, pues se encontraban muy cerca de mi y con la cámara del móvil podía hacer fotos medianamente decentes. Tiré un montón de fotos. Más tarde, revisando las fotos, me percaté de que en una de ellas aparecía una gaviota que no era ni reidora ni argéntea. Pequeña, ojos negros, patas verdosas... ¡Una gaviota cana!
¡Había tenido una gaviota cana a unos dos metros de mi y ni me había dado cuenta! Os podéis imaginar la rabia que sentí al darme cuenta de que había tenido a esta especie tan difícil de ver en España al lado mío sin darme cuenta... No se si contarla como vista o no, pues aunque no la observé tengo una foto que da testimonio de que la tuve cerca.


Posada sobre la varandilla, gaviota cana
Gaviota argéntea
Gaviotas reidoras
                                                                                 
Gaviota reidora
Los días 6, 7 y 8 sucedió algo extraño a mi parecer, pues el 6 empezaron a aparecer muchísimos zorzales charlos por las zonas verdes colindantes a la casa en la que me hospedaba. Decenas de estas aves se alimentaban junto a pinzones vulgares, lavanderas enlutadas, mirlos, estorninos pintos y córvidos. Pero el día 8, del mismo modo que aparecieron, desaparecieron todos, y no volví a ver ninguno hasta el último día, cuando vi uno frente a mi ventana. Pensé que estarían en migración, pero por lo poco que se de este ave es que es sedentaria.

También fuimos a la playa de Enniscrone, un pueblo cercano a Ballina. Allí vi córvidos y lavanderas, gaviotas argénteas y un enorme gavión atlántico. También vi un ave que fue sin duda una de las estrellas del viaje: el bisbita costero. Nunca antes lo había visto, pues por España no son fáciles de ver y me estrené con este pájaro de la mejor manera, pues había muchísimos ejemplares y estaban cerquísima mío. Estaban tan cerca, que podría fotografiarles con el móvil pero no paraban quietos. También vi un pardillo común.


Rocas de la playa de Enniscrone en las que vi bisbitas costeros
 Un par de días después, fuimos de nuevo a la playa, pero esta vez en la localidad de Bundoran. Había bajamar, y las rocas quedaban al descubierto dejando a miles de invertebrados al descubierto. No exagero. Era imposible andar por las rocas sin pisar mejillones, lapas u otros bivalvos. Estos animales atraían a los omnipresentes córvidos, pero también a ostreros, zarapitos reales y gaviotas argénteas y reidoras. En las inmediaciones del parking de la playa, vi volando a unas gaviotas argénteas con unas gavitoas con las alas muy oscuras. Por el tamaño deduje que eran gaviotas sombrías, que más tarde volvería a ver en unos prados cerca de Ballina.

Rocas de la playa de Bundoran


Esto es todo lo que os puedo contar de mi experiencia ornitológica en Irlanda. Experiencia muy positiva, teniendo en cuenta que todas estas aves las vi sin haber preparado ninguna salida ni llevar prismáticos.